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  LOS CENTROS DE ATENCIÓN PASTORAL.

        UN NUEVO MEDIO DE EVANGELIZACIÓN.

 

 

            Hace más de seis años, en 1999, el Sr. Obispo D. Camilo Lorenzo Iglesias aprobaba el Decreto sobre los Centros de Atención Pastoral, la denominación de sus Sedes con las parroquias agrupadas a ellos, así como las Normas y criterios para su funcionamiento.

            Una de las acciones para  “dinamizar la corresponsabilidad y la participación  de los cristianos en la vida de la comunidad” según el Plan Diocesano de Pastoral 2.002-2.0006 era “la puesta en marcha de los Centros de Atención Pastoral”.  A ello se nos está invitando continuamente durante estos últimos años, pero

 

¿Qué son los Centros de Atención Pastoral?

 

En primer lugar, no se trata de una “mejor” distribución del clero ni de innovadoras técnicas para estructurar nuestra pastoral diocesana. Los Centros de Atención pastoral (C.A.P.s) son, ante todo, un proyecto de evangelización. Esto es lo fundamental, pues estamos hablando de la única misión que tiene la Iglesia: ¡LA EVANGELIZACIÓN!.

            Si, además, tenemos en cuenta que el Objetivo fundamental del Plan Pastoral Diocesano 2002-2.006, es “ANUNCIAR HOY A JESUCRISTO”, el reto que se nos presenta es el de cómo conseguir una mejor y más adecuada atención evangelizadora desde las nuevas circunstancias que hoy nos toca vivir, las que prevemos en un futuro próximo y la nueva tipología del hombre y mujer a evangelizar.

            Para ello, se ve necesaria la creación de una nueva organización de Parroquias que facilite y haga posible una pastoral viva, comunitaria, misionera, participativa y adaptada a la situación humana y religiosa que vivimos. A esta nueva organización llamamos Centro de Atención Pastoral y la podemos describir como “ Una agrupación estable de bautizados que viviendo en una o varias parroquias limítrofes forman una comunidad cristiana viva, que celebra su fe y organiza su actividad apostólica y misionera  con la participación corresponsable de los seglares, religiosos/as y equipo de sacerdotes, a quien el Obispo la encomienda como una unidad de evangelización

 

            Dar vida y contenido a los CAPs no es sólo una respuesta a la escasez de sacerdotes, sino, sobre todo, una llamada a la comunión y la fraternidad de las comunidades cristianas por encima de los pequeños reductos parroquiales encerrados en sí mismos y sin perspectivas de comunidad dentro de una Zona o Arciprestazgo.

            Se perciben, por tanto, como una auténtica acción del Espíritu Santo. Son teológicamente algo muy profundo: una forma de ser y hacer Iglesia, un modo nuevo de evangelizar en que todos los bautizados seamos y nos sintamos realmente corresponsables con “voz y voto”. Y esto, no por necesidad, sino por derecho de la común vocación bautismal.

            Y todo esto con una finalidad: crear una comunidad cristiana viva, que celebra su fe y organiza su actividad apostólica y misionera. Esto implica, también, que, de una vez por todas, hagamos la opción seria y pongamos los medios posibles para pasar de una pastoral de mantenimiento y conservación, centrada sólo en lo cultual y devocional, a una pastoral netamente evangelizadora y misionera centrada en el anuncio del Evangelio y la llamada permanente a la conversión a Jesucristo.

 

Razones para la creación de los CAPs

 

1.- Potencian la vida pastoral

 

Los CAPS se crean con la finalidad de conseguir una mejor y más eficaz atención pastoral a las parroquias, incluidas las pequeñas.

No se trata sólo de dar respuesta a la escasez de sacerdotes, aunque haya que contar con esa realidad…

Tampoco se trata de la desaparición y eliminación de las parroquias pequeñas…

Al contrario, dando por supuesto que la parroquia no es la única estructura pastoral válida, se trata de potenciar todas las comunidades parroquiales poniendo y viviendo en común planes pastorales y recursos humanos y materiales para realizar su misión evangelizadora.

           

2. Favorecen la pastoral de conjunto: Obligan a trabajar en equipo pastoral.

Para llevar adelante una pastoral evangelizadora es imprescindible abandonar el individualismo, el parroquialismo. No podemos “ir por libre”, no podemos trabajar aisladamente; es  necesaria una pastoral de conjunto: en primer lugar, los propios sacerdotes del CAP deben trabajar unidos en función del único proyecto; pero también, entre los sacerdotes y el resto de agentes pastorales. Los religiosos, religiosas y seglares son agentes directos, protagonistas activos al servicio de la evangelización y no solamente meros ayudantes o colaboradores de los curas. Por eso, deben asumir sus responsabilidades y junto con los sacerdotes, implicarse conjuntamente en toda la realidad pastoral y misionera.

 

3. Ayudan a crecer en la comunión eclesial

Afirma Juan Pablo II: “Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de la comunión, proponiéndola como principio educativo”. Con esta llamada a la comunión, se trata de “dar un alma a la estructura institucional”. La comunión constituye la fuente y el fruto de la misión.

 Unidos a Cristo, en El somos llamados a vivir la relación fraternal como don y a estar atentos para discernir cómo cultivar y mejorar, día a día, los espacios y los signos de comunión.

 

            4. Favorecen la Formación Integral Cristiana.         

            La creación de los CAPs  favorece una formación integral, es decir, que cultiva todas las dimensiones de la fe: el conocimiento, la adhesión, las actitudes evangélicas, la oración, el sentido comunitario, el compromiso evangelizador…

 

            En el Cartel aparecen todas las parroquias que formamos este CAP de Vega de Espinareda. Esperamos y deseamos que todos, sacerdotes y seglares,  hagamos lo posible para hacer un proyecto pastoral común y llevarlo a la práctica haciendo de nuestras parroquias una autentica COMUNIDAD CRISTIANA VIVA Y EVANGÉLICA.

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