MONASTERIO

Monasterio “SAN ANDRÉS” – VEGA DE ESPINAREDA

 

 

El monasterio de San Andrés de Vega de Espinarda es, probablemente, una fundación de San Genadio, padre del monacato del El Bierzo.

 

            Está claramente documentada su existencia, ya organizada, cuando su abad Martín aparece confirmando donaciones al convento de San Pedro de Montes en los años 923 y 930. Se puede concluir de ello que el origen del Monasterio se puede situar a finales del siglo IX y principios del X.

 

            Las diversas  donaciones y gracias concedidas por los reyes y papas hacen que el Monasterio se consolide cada vez más.

 

            El Abad Gutierre, fallecido en 1071, introdujo en el Monasterio la Regla de San Benito. Qui prudens monachos hic constituit fore primos sub norma Sancti consistentes Benedicti”, reza su epitafio. Esta regla regirá ya toda su existencia hasta su desaparición.

 

            Desde entonces el monasterio conoció momentos de infortunio como los del año 1.270 cuando un voraz incendio redujo a cenizas “edificios, iglesias e instrumentos de archivo” y el del año 1.500 (circiter) en que de nuevo las llamas volvieron a hacer en él verdaderos estragos. Pero siempre encontró el vigor necesario para resurgir de nuevo y alcanzar también momentos de auténtico esplendor, tanto en el aspecto religioso-intelectual ( baste recordar los nombres del Cardenal Lorenzana (1722-1804) y el del poeta Gil y Carrasco (1815-1846), ilustres alumnos de sus aulas), como material del que son testigos las obras de reconstrucción y ampliación llevadas a cabo después de ambos incendios, y las de la segunda mitad del siglo XVIII, tales como la reconstrucción y adecentamiento de la nave sur para aulas, refectorio y cocina en la planta baja y para celdas en las plantas primera y segunda (1.472-1.762), o la construcción de la nueva planta de la iglesia (1.778-1.780), que aún se conserva, así como en años inmediatamente posteriores, la de los claustros. Toda esta obra  constituye el conjunto más importante, por su calidad y por su envergadura, del arte neoclásico leonés.

 

            Afectado en su última etapa por distintas encubiertas desamortizaciones, las leyes de Mendizábal terminaron con los casi diez siglos de su historia.

 

            En noviembre de 1.835 fueron expulsados del Monasterio sus moradores y despojados de todos sus bienes, que quedaron en el más completo abandono. El monasterio y sus pertenencias se convirtieron en objeto de pillaje de unos y víctima de la ignorancia de otros, con pérdidas irreparables.

 

            Después de más de cien años de abandono, sus ruinas fueron recuperadas para la reconstrucción de un Centro de Enseñanza, con residencia de estudiantes. Se inauguró en 1.964

 

            Este Centro acogió en sus instalaciones, tanto en régimen de internado como de externado, a miles de alumn@s  de Enseñanza Primaria, Secundaria y Bachillerato; un gran número de ellos becarios del Servicio de Reaseguro (hijos de padres con enfermedades profesionales o accidentados en el trabajo), de Escuela-Hogar (alumnos procedentes de lugares de difícil escolarización) y del Instituto Español de Emigración (hijos de emigrantes residentes en el extranjero).

 

            Tras treinta años llevando a cabo esta labor docente y social, el Centro, afectado por las nuevas circunstancias relacionadas con la enseñanza, puso fin a sus actividades en septiembre de 1.995.

 

            Desde entonces sus muy aceptables instalaciones se vienen utilizando para actividades diversas, como campamentos, colonias o convivencias de grupos, especialmente en los períodos vacacionales. El número de plazas es de 180  en estancia simultánea.

 

galería de fotos del Monasterio