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TEXTO LEÍDO EN
CON MOTIVO DE
Querida Virgen de Aunque siempre estás dispuesta a escucharnos hoy queremos aprovechar
la cercanía de tu Imagen para pedirte por nuestros padres, por nuestros
hijos, por nuestros hermanos, por nuestras parejas, por todos los seres
queridos que tenemos lejos y a los que les hubiera encantado compartir con
nosotros este momento. Mi abuela que te acompaña ya en el cielo, siempre rezaba pidiendo
“salud y alegría”, el tiempo me ha hecho comprender
que esas dos cosas que parecen tan sencillas,
son las que más necesitamos, por eso en nombre de todos, te ruego que
con tu visita llenes este valle de Ancares de SALUD
Y ALEGRÍA, para todas sus gentes. Quiero despedirme dándote nuevamente las
Gracias por tu visita y recitándote una estrofa de
un poema que hace 50 años, cuando visitaste por última vez el valle, en la
iglesia de Sorbeira, mi tía
Nélida,
recitó para ti y que hoy todavía emocionada me trasmitía por teléfono: “Dulcísimo recuerdo de mi vida Bendícenos al punto de partida Oh Virgen del recuerdo dolorida Recibe Tú nuestro adiós de despedida Y acuérdate de aquí” |
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