PEREDA

 

 

 

TEXTO LEÍDO EN LA IGLESIA DE PEREDA DE ANCARES

CON MOTIVO DE LA

VISITA DE LA VIRGEN DE AL ENCINA

 

 

 

Querida Virgen de la Encina,  es un honor para todos los que formamos esta pequeña comunidad cristiana que  hayas venido a visitar nuestra iglesia, que aunque humilde hoy se ha engalanada para ti. Probablemente estés acostumbrada a recibimientos más fastuosos y a enormes centros de flores, pero detrás de nuestras flores de campo está la ilusión de todo un pueblo esperándote.

 

Aunque siempre estás dispuesta a escucharnos hoy queremos aprovechar la cercanía de tu Imagen para pedirte por nuestros padres, por nuestros hijos, por nuestros hermanos, por nuestras parejas, por todos los seres queridos que tenemos lejos y a los que les hubiera encantado compartir con nosotros este momento.

 

Mi abuela que te acompaña ya en el cielo, siempre rezaba pidiendo “salud y alegría”, el tiempo me ha hecho comprender que esas dos cosas que parecen tan sencillas,  son las que más necesitamos, por eso en nombre de todos, te ruego que con tu visita llenes este valle de Ancares de SALUD Y ALEGRÍA, para todas sus gentes.

 

Quiero despedirme dándote nuevamente las Gracias por tu visita y recitándote una estrofa de un poema que hace 50 años, cuando visitaste por última vez el valle, en la iglesia de Sorbeira, mi tía Nélida, recitó para ti y que hoy todavía emocionada me trasmitía por teléfono:

 

Dulcísimo recuerdo de mi vida

Bendícenos al punto de partida

Oh Virgen del recuerdo dolorida

Recibe Tú nuestro adiós de despedida

Y acuérdate de aquí”